Como ya ocurrió con la Formula 1, cancelando el GP de China, Moto GP ha visto como en la última semana han sido modificadas sus dos primeras pruebas del campeonato, el GP de Qatar y el GP de Tailandia. Esta decisión no interfiere con las categorías inferiores, ya que Moto2 y Moto3 si que se mantienen firmes al calendario y disputarán ambos grandes premios.
Los organizadores del GP de Qatar, la empresa Dorna, siempre se mostraron a favor de disputar dicho evento, pero han sido las autoridades catarís quienes han impedido la llegada de gran parte de equipos y organización, provenientes en su mayoría de Japón e Italia, principales zonas donde el Covid-19 está más expandido.
Esta cancelación no se debe al miedo a que se acumule grandes concentraciones de gente que provienen de todo el mundo, ya que es un Gran Premio que no suele albergar gran concentración de público. El problema principal es la imposibilidad de llegar hasta el circuito para pilotos y miembros de equipos de los países con más casos de coronavirus.
Por su lado, el GP de Tailandia ha sido aplazado tras conocer los primeros positivos en dicho país. Dorna plantea aplazarlo al mes de septiembre u octubre, de modo que la primera cita de la temporada de Moto GP 2020 no se disputará hasta el 5 abril en el Circuito de las Américas, en Texas. También ha sido confirmada la segunda prueba de la temporada, el GP de Argentina que se disputará del 17 al 19 de abril.
La jornada 26 de La Liga se cerraba con un Real Madrid – FC Barcelona, partido que paraliza todo para disfrutar del gran clásico. Este partido no sólo suponía conseguir los tres puntos: en juego estaba el liderato y ver el estado mental de ambos equipos tras sus respectivos encuentros de la ida de los octavos de final de la Champions League.
El FC Barcelona llegaba al Santiago Bernabéu como líder. Tras visitar el pasado martes en Champions San Paolo, los azulgranas venían dispuestos a resarcirse del mal partido que hicieron y de intentar sobreponerse al amargo empate que habían conseguido frente al conjunto de Gennaro Gattuso. Con Messi a la cabeza, el Barcelona estaba dispuesto a volver a asaltar el templo blanco.
Por su parte, el Real Madrid afrontaba el clásico con muchas dudas disipadas por su horroroso partido de Champions contra el Manchester City. El equipo de Guardiola había conseguido sacar un buen resultado el pasado miércoles en el Bernabéu (1-2) y dejar muy señalado al conjunto de Zinedine Zidane. El francés fue cuestionado por su planteamiento y sus decisiones, algo que le puso en el punto de mira de cara al partido contra el Barcelona.
Pero Zidane no sorprendió esta vez. Únicamente la suplencia de Modric fue la novedad en el once de los blancos, donde Marcelo volvía a ser titular. Setien, por su parte, recuperó a Jordi Alba en el once, después de haber estado tres partidos con molestias.
El partido arrancó y rápidamente pudimos ver el planteamiento de ambos conjuntos. El Barcelona quería el balón y el Real Madrid esperaba atrás, bien plantado en defensa. Los azulgranas trataban de imponer su estilo de juego con posesiones largas, algo que conseguía con mucha parsimonia pero apenas poca profundidad, y los merengues aprovechaban cuando tenían el balón para lanzar alguna transición ofensiva con la velocidad de Vinicius.
La primera ocasión clara llegó a la media hora de juego. Una carrera de Arthur al espacio conseguía plantarse en un mano a mano con Courtois, que salvó el belga con una gran parada. Estaban siendo minutos bastante frenéticos en el partido cuando llegó la segunda oportunidad para el Barcelona. De nuevo conseguía llegar el conjunto de Setien al área rival y forzar a Courtois a intervenir en un disparo franco que Messi golpeó algo centrado. Los visitantes estaban gozando de las mejores ocasiones y el equipo blanco se limitaba a contraataques no finalizados.
Así, se llegó al descanso. Había sido una primera parte con idas y venidas, donde las oportunidades más claras caían del lado de los azulgranas. El Real Madrid se decidió a presionarle arriba al Barça, como hizo en el partido del Camp Nou, y no encontró respuesta.
La segunda parte arrancó sin cambios. Sin cambios en los jugadores y sin cambios en el juego. El Barcelona salió agresivo y arrinconó al Madrid en su campo, llegándose a jugar los primeros minutos sólo en campo blanco. Pero a los diez minutos, un disparo de Isco con una rosca que mandaba el balón a la escuadra, obligó a estirarse al alemán Ter Stegen y sacarse una parada antológica. Era la mejor ocasión del partido para el equipo de Zidane.
A partir de aquí hubo un cambió de guion clarísimo. El disparo de Isco había supuesto un punto de inflexión y el Real Madrid empezaba a “despertar”.
Con su valentía y honor, el Real Madrid creció y puso contra las cuerdas al Barça hasta que llegó el gol. Antes de esto, Setien decidió mover ficha al ver que el partido se le escapaba y dio entrada al reciente fichaje Braithwaite que, en su primera pelota, pudo cambiar el devenir del partido tras un mano a mano con Courtois que, de nuevo, conseguía tapar el disparo.
Tras setenta minutos de juego sin alteraciones en el resultado, llegó el gol del Madrid. El conjunto blanco conseguía abrir el marcador y marcar el primer gol del encuentro, después de un gran balón al espacio de Toni Kroos para Vinicius que, algo escorado, se introdujo en el área y disparó el balón, un balón que golpeó en Piqué y acabó dentro de la portería rival.
Luego de llevar varios minutos apretando sin éxito ante el Barcelona, el Real Madrid penetraba la portería de Ter Stegen y se adelantaba en el marcador. El juego colectivo del conjunto de Zidane había sido clave y seguiría siendo clave en lo que quedaba de encuentro.
A partir del gol, el Barcelona no tuvo ni una sola ocasión y el dominio de los blancos prosiguió. Ni siquiera Messi pudo sacudir a su equipo en estos instantes.
Ya en el descuento, Mariano, que había salido hacía precisos instantes por Benzema, batía a Ter Stegen por el palo corto para cerrar el marcador y poner la guinda final al pastel, un pastel merengue que se sobrepuso al FC Barcelona.
Los errores en la salida con el balón del Barça dejaron tocado al conjunto de Setien. Esto lo supo aprovechar bien el Real Madrid que, a pesar de no dominar la primera parte, superó en creces a los azulgranas con una muy buena segunda parte y un juego coral, presionando y resolviendo el partido cómodamente.
Messi, con el balón, rodeado de jugadores merengues. (Fuente: Twitter)
Muy mal partido de Messi, que una vez más se le vuelve a cuestionar, lo que se reflejó en el juego del Barça, bien Piqué en defensa y buen partido de Ter Stegen. En el Real Madrid, sensacional partido de Casemiro y clave Courtois en varias ocasiones para evitar el 0-1.
Con esta victoria del Real Madrid el campeonato queda muy abierto y tan sólo un punto separa a ambos equipos. El Barcelona pagó los platos rotos de la derrota del Madrid en Champions y queda muy tocado.
El choque comenzó con un Bayern dominador total de la pelota, como nos tiene acostumbrado en la Bundesliga, frente a un Chelsea muy bien replegado que buscaba constantemente las contras.
El conjunto alemán gozó de las mejores ocasiones de la primera parte, donde Thomas Müller estuvo a punto de abrir el marcador en dos ocasiones, pero enfrente se encontró con un gran Willy Caballero, que por 5º partido consecutivo le quitó la titularidad a Kepa Arrizabalaga. Únicamente gracias a una gran acción individual protagonizada por Marcos Alonso, los blues consiguieron inquietar al conjunto bávaro en el primer tiempo.
Los germanos salieron al segundo tiempo con una marcha más, y fue el joven extremo alemán Serge Gnabry quien consiguió batir a los locales gracias a una gran asistencia de Lewandoski. Tan solo dos minutos después (51′ y 53′) el polaco volvió a asistir al germano para poner tierra de por medio en el marcador. Este segundo gol dejó muy tocado al Chelsea, que buscó el gol más con el corazón que con la cabeza.
Fue ya en el 76′ cuando una espectacular cabalgada del canadiense Alphonso Davies puso en bandeja el balón a Lewandowski para que cerrase su gran actuación con el tercer gol del encuentro. Las esperanzas de los locales se acabaron definitivamente cuando Marcos Alonso fue expulsado a poco del final.
De este modo, el conjunto bávaro deja la eliminatoria sentenciada y le permite centrarse en la Bundesliga, donde su ventaja es mínima.
En un partido con pocas ocasiones y tremendamente igualado entre dos equipos que sabían a lo que se jugaban, la primera parte se decantó a favor del conjunto napolitano gracias a un brillante tiro de Mertens, que marcó un gol histórico para posicionarse como máximo goleador del club junto a su excompañero Hamsik con 121 dianas cada uno.
Tras el descanso el Barcelona fue otro. En la segunda parte salió con mucha más mordiente en ataque y adelantando las líneas. Sergio Busquets, el cual debió ser expulsado previamente por una fea entrada sobre Mertens, filtró un magnífico pase a Nelson Semedo, el cual gracias a un pase de la muerte permitió a Griezmann lograr su segunda diana en la competición.
Los locales reaccionaron al gol del delantero galo y fue Callejón quien tuvo la mejor ocasión de lo que restaba del partido cuando perdonó el segundo gol en un mano a mano contra Ter Stegen. Ya con el tiempo cumplido, Vidal cometió una fuerte entrada que provocó un encontronazo con Mario Rui, lo que causó una doble amarilla para el chileno, causando así baja para el partido de vuelta el próximo 18 de marzo en el Camp Nou.
El encuentro comenzó con sorpresas en las alineaciones titulares, sobre todo en el conjunto blanco, donde Toni Kroos no fue de la partida para los blancos, mientras que Guardiola decidió dejar en la banca a Sterling y Agüero .
El respeto entre ambos y el miedo a cometer errores fue más que evidente, pero los locales gracias a un eléctrico Vinicius comenzaron a llevar la iniciativa del juego. Aun así, la primera gran ocasión del partido la desbarató Courtois tras un derechazo de Gabriel Jesús, a lo que los blancos respondieron con un buen cabezazo de Benzema donde Ederson tuvo que emplearse al máximo para evitar el gol.
Ya en la segunda parte, el Madrid retomó de nuevo el mando del partido y el City volvió a buscar las contras con un Mahrez especialmente incisivo. Pero el vértigo del partido lo ponía Vinícius, que gracias a sus galopadas acosó una y otra vez a la zaga del City hasta que, tras una pérdida de balón de Rodri, le permitió asistir a Isco para que el malagueño hiciera el 1-0 cuando se cumplía la hora de partido.
A pesar del gol, el Madrid daba síntomas de cansancio, aunque Zidane decidió no mover ficha. Por el otro lado, Guardiola introdujo a un Sterling que volvía de lesión y terminó siendo determinante. El gol del empate vino por su banda, donde Kevin De Bruyne consiguió sacar un centro donde Gabriel Jesús, realizando una posible falta sobre Sergio Ramos, consiguió conectar un cabezazo dentro de la red que, quizas, Courtois pudo hacer más para evitarlo.
Los locales no supieron reaccionar y tan solo 5 minutos después, en una jugada sin aparente peligro, Carvajal realizó un penalti infantil sobre Sterling. De Bruyne materializó la pena máxima y certificó así el gran partido que hizo. Ya con el resultado en contra y con el equipo físicamente muerto, Zidane movió el banquillo y realizó un doble cambio que tuvo nulo efecto en el partido.
Las malas noticias se sucedieron en escasos 15 minutos para los blancos. Un balón a la espalda de la defensa castigó a Sergio Ramos que no tuvo más remedio que agarrar al delantero del City Gabriel Jesus para evitar el gol. De esta manera, fue expulsado al ser el último hombre, lo que significa que el Madrid tendrá que ir el próximo 17 de marzo a Manchester a remontar el resultado, y deberá hacerlo sin su capitán.
El conjunto de Rudi Garcia ha realizado una de las mayores sorpresas en esta ida de octavos de final de la Champions League. Los locales implementaron un alto ritmo de juego basado en una fuerte presión que no permitió al conjunto bianconero sacar el balón jugado como acostumbran en su liga nacional.
En el minuto 21, Toko Ekambi estuvo a punto de inaugurar el marcador en una jugada de balón parado, pero el balón acabó estrellándose contra el travesaño para la tranquilidad de los visitantes.
Esta acción espoleó el dominio del Lyon, que pasados los primeros 30 minutos consiguió adelantarse en la eliminatoria gracias a una gran jugada individual de Aouar, que llegó a línea de fondo y regaló a Tousart el único gol del encuentro.
El conjunto de Sarri comenzó mejor el segundo tiempo, dominando el partido con claridad, mientras que los locales comenzaron a acusar el desgaste provocado por su asfixiante presión. Aun así, no fue hasta el 69’ cuando la Juve tuvo su ocasión más clara de la segunda mitad, cuando Dybala no consiguió ver puerta con un tiro desde dentro del área.
Tras esta acción, los franceses se limitaron a defenderse y procurar jugar lo menos posible, mientras que los transalpinos bombardearon el área de Lopes sin acierto alguno. De esta manera, la Vecchia Signora buscará el próximo 17 de marzo darle la vuelta al marcador y clasificarse así para cuartos, mientras que los de Rudi sueñan con materializar la machada de eliminar a uno de los mayores aspirantes al título.
La tenista rusa, cinco veces ganadora de un título individual de Grand Slam, ha anunciado su retirada a los 32 años cansada de sus problemas de lesiones. Lo ha hecho en un artículo publicado en Vogue y Vanity Fair con el título ¡Tenis, te digo adiós!
La tenista rusa anuncia su despedida del tenis profesional a través de Instagram (Fuente: Instagram @mariasharapova)
«El tenis me enseñó el mundo y me enseñó de qué estoy hecha. Ha sido la medida de mí misma, de mis progresos. Y así, en lo que sea que elija para mi próxima etapa, en mi próxima montaña, seguiré empujando. Seguiré escalando. Seguiré creciendo. Tenis, te digo adiós», ha escrito en Instagram junto a una foto suya de niña.
Sharapova ha conseguido 36 títulos individuales, entre los que destacan sus cinco títulos de Grand Slam, siendo considerada como una de las mejores tenistas de la historia. A los 17 años ganó su primer Grand Slam al imponerse en 2004 tras imponerse a Serena Williams en Wimbledon, convirtiéndose en la tercera mujer más joven en ganar este torneo.
La tenista rusa no solo era una estrella del tenis, Sharapova era un icono mas allá de las canchas ya que su imagen, y su rostro siempre sonriente, atraía a las marcas, especialmente a Nike, con quien mantuvo una fructífera relación. Durante años fue la deportista mejor pagada, aprovechando su precoz ascenso al estrellato mundial, en 2005 ya tenía contratos con Canon, Colgate y Motorola, aparte de Nike.
Fue también en 2005 cuando la jugadora rusa alcanzó la cima del ranking WTA, su buen momento de forma y la lesión de Lindsay Davenport, que hizo que la estadounidense no pudiese defender los puntos del ranking obtenidos durante el Abierto de Estados Unidos en 2004, contribuyeron a hacer de Sharapova la tenista nº1 del mundo. Ese gran estado de forma que empezó en 2004 se prolongaría hasta 2015, intervalo de tiempo en el que la jugadora desplegó su mejor tenis.
Sin embargo, el peor episodio de la carrera de Maria Sharapova fue el positivo que dio por meldonium en un control antidopaje durante el Open de Australia de 2016 por el que recibió una suspensión de dos años por parte de la Federación Internacional de Tenis. Desde entonces, solo ganó un título más de los 36 que figuran en su palmarés y fue en Tianjin 2017. La inactividad causada por la sanción desembocó en un sobreesfuerzo durante su regreso que provocó problemas de lesiones, especialmente en su hombro, que han precipitado su final.
Abandona las pistas la diva de la raqueta, una jugadora que junto a Serena Williams han sido los mayores exponentes del tenis femenino durante las dos pasadas décadas y dejando un hueco mediático que será difícil de ocupar.
El coronavirus es una amenaza real. Lo que empezó siendo un problema a nivel nacional en Wuhan (China) ha traspasado todas las fronteras hasta considerarse un problema mundial.
Muchos son los efectos colaterales provocados por el famoso coronavirus. Tal es el caso, que tiene en alerta a todo el mundo y que ha llegado a suponer un verdadero problema hasta en el deporte.
Espectadores viendo un partido de la liga de fútbol de Seúl (Fuente: Jung Yeon Je/AFP via Getty Images)
El coronavirus ha encontrado su foco europeo en Italia: el país ha confirmado 132 casos y cinco fallecidos, siendo cinco regiones afectadas y tres en cuarentena (Lombardía, Piamonte y Véneto). La enfermedad ha acabado afectando a la vida diaria de Milán, Turín y Venecia, capitales de las tres regiones más afectadas, así como la de 11 pueblos declarados «aislados».
Esto ha supuesto que el fútbol italiano haya tenido que suspenderse temporalmente por prevención. Hasta cuatro partidos de la Serie A han tenido que ser cancelados (entre ellos el Inter-Sampdoria y el Atalanta-Sassuolo), además de otros partidos de la Serie B, C y D y la Serie A femenina. También en Italia, se ha cancelado el Italia-Escocia del Seis Naciones y varios partidos de otras competiciones de baloncesto, voleibol o tenis que se disputaban este pasado fin de semana.
El propio presidente del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI), Giovanni Malagó, había declarado su postura a favor de cancelar todos los eventos deportivos previstos en las zonas afectadas por el coronavirus. Y es que, a pesar de que todavía no está claro de donde procede el origen del contagio en Italia, expertos aseguran que se trata de un tema muy peligroso.
Pero no sólo se están tomando medidas en Italia. En Corea del Sur, se ha conocido esta mañana un comunicado de la K-league donde se anunciaba que el inicio del campeonato nacional de fútbol, que empezaba en escasos días (a principios de marzo), se pospone hasta que la propagación de la epidemia disminuya y esté totalmente controlada.
India e Irlanda (hockey sobre hierba) han cancelado su gira en China y Malasia, respectivamente, la Copa del Mundo de esquí alpino en Yanqing tuvo que ser interrumpida, se aplazó la Copa del Mundo de voleibol playa en Yangzhou e incluso los premios de las estrellas deportivas de Hong Kong se pospusieron. Además, muchos eventos se han tenido que cambiar de lugar, como es el caso de los clasificatorios para la Copa Asia (baloncesto) o el clasificatorio olímpico Asia-Oceanía de boxeo, que se mudó de Wuhan a Jordania.
No sabemos las magnitudes que seguirá alcanzando esta famosa epidemia que es el coronavirus; sin embargo, sí sabemos qué hacer para prevenir posibles contagios y las medidas que se están tomando. Quizás estemos exagerando demasiado con estas medidas, o quizás no. Pero cómo dice el refrán ‘más vale prevenir que curar’.
Tony Allen con los Memphis Grzzlies (Fuente: Joe Murphy/ via Getty Images)
La NBA, hoy en día, se está convirtiendo cada vez más en una competición en donde lo ofensivo supera con creces a lo defensivo. Esto no es sin duda una mala noticia, pero lo único que provoca es que cada vez se tengan menos en cuenta las labores defensivas, lo que hace que los equipos no busquen especialistas en este aspecto.
En la liga se necesitan jugadores de corte un tanto más defensivos, los famosos “Three and D”, que viene a referirse a jugadores que pueden aportar en ambos lados de la pista. Últimamente se ha puesto en valor los jugadores que son especialistas en cualquier tema, y los equipos aspirantes al anillo buscan desesperadamente cubrir todos esos huecos.
La NBA ha evolucionado de manera radical Hace unos años quizá era impensable pensar la dependencia al triple que tienen a día de hoy todos los equipos NBA. Antes siempre se buscaba cerrar la zona e intentar hacerse fuerte en defensa, que a la larga era el mejor ataque.
La opinión que trasladamos desde Fameros es que esperamos que la liga vuelva a ser esa competición donde la defensa era primordial y, más allá de lo ofensivo, ver como de nuevo los partidos se ganan “sin balón” como diría el maestro Popovich.
Sabemos que es complicado que vuelva la «old » NBA , pero de vez en cuando vemos jugadores que trasladan esos conceptos a la vida real.
Saúl Ñíguez supera con la derecha a Alisson Becker en el minuto 4 de partido (Photo by Michael Regan/Getty Images)
Heroico esfuerzo del Atlético en el Metropolitano para poner contra las cuerdas al actual campeón de Europa y que le sirve para llevarse una ventaja mínima a Anfield.
Los primeros minutos del partido vieron a un Liverpool que parecía aún aturdido por el increíble ambiente que se vivió en el Wanda y por una afición que no paró en ningún momento de alentar a los suyos, y de esa forma, con un Atlético motivado y muy presionante sobre la portería de Alisson, llegó el gol de Saúl con algo de fortuna tras un córner botado por Koke que rebotó en Fabinho y permitió al ilicitano marcar a placer.
Tras el 1-0, el Atleti se acomodó en su campo para defenderse de las acometidas de los ingleses, aunque a pesar del dominio del ‘Pool’ las mejores ocasiones en la primera parte eran para los del Cholo con llegadas de Correa y Morata y centros al área muy peligrosos por parte de Lodi, que vivió posiblemente su mejor partido con los colchoneros y disipó las dudas que existían en cuanto a su rendimiento demostrando que está más que capacitado para rendir en partidos de semejante calibre.
La segunda mitad sirvió para ver una mejor versión del Liverpool, que aunque no consiguió materializar su dominio en forma de goles, sí se encontró con ocasiones claras de gol, una en un remate de cabeza de Salah que salió desviado por la derecha de la portería de Oblak y otra con una volea de Henderson tras centro de Origi que tuvo el mismo desenlace.
Encomendado a la solidaridad colectiva, el Atlético de Madrid se apoyó en el rigor táctico de Koke y en una defensa impecable liderada por Felipe, que pareciera que lleva años jugando con el club rojiblanco, para incomodar al actual campeón de Europa y demostrar una vez más lo difícil que se hace ganar en el Wanda Metropolitano.
Erling Haaland ‘medita» tras su primer gol en la victoria 2-1 frente al PSG (Photo by Ina Fassbender / AFP) (Photo by INA FASSBENDER/AFP via Getty Images)
Erling Haaland vuelve a poner Europa a sus pies con un doblete que doblega a un PSG que sigue vivo en la eliminatoria.
Si en el estadio del Atlético se sintió una atmósfera vibrante, el Signal Iduna Park no fue menos y mostró una vez más que el estadio de Westfalia no defrauda ante las grandes citas con una afición maravillosa preparada para vivir uno de los duelos más bonitos de estos octavos de final de la Champions.
El Paris Saint-Germain se mostró precavido en el feudo de los alemanes y buena prueba de ello es el pobre bagaje ofensivo mostrado por la que se supone que es una de las mejores delanteras de Europa, que vio en un libre directo lanzado por Neymar en el 10′ su mejor ocasión de los primeros 45 minutos.
El partido transcurría con un equitativo reparto de posesión y llegadas por parte de ambos equipos aunque siempre dio la sensación de que era el conjunto de Favre el que tenía más efectividad a la hora de generar peligro. Un gran Jadon Sancho se mostró muy eléctrico partiendo desde la banda izquierda con sucesivas apariciones en ataque y a punto estuvo de lograr la ventaja para los suyos en un remate al palo largo que sin embargo despejó Keylor.
Poco a poco el Dortmund se hacía con el control del partido y Haaland, con un potente disparo zurdo avisaba al PSG de lo que iba a llegar en la segunda parte. El que avisa no es traidor, el Borussia reanudó el partido con más fuerza si cabe aún y el delantero noruego colocó el balón al fondo de la red tras un rechace, después de una gran jugada colectiva en la que participaron también Achraf, Guerreiro, Sancho y el joven Reyna.
El PSG reaccionó de la mejor forma posible y Mbappé decicidió arrancar la moto en tres cuartos de campo para driblar a Reyna y Zagadou y regalar el gol para Neymar, que puso el 1-1 en el 76′. Pero poco le duró la alegría a los parisinos, ni tiempo tuvieron para celebar el empate porque Giovanni Reyna, que completó un gran partido saliendo desde el banquillo, cedió el balón para Haaland, que controló al borde del área y alojó el balón en la escuadra con un tremendo zurdazo.
De esta forma, el ‘toro’ noruego pone contra las cuerdas a un PSG que todavía mantiene las esperanzas vivas para el partido en El Parque de los Príncipes gracias al gol de Neymar.
Hans Hateboer celebra el gol que abrió el marcador en la victoria ante el Valencia por 4-1 (Photo by VINCENZO PINTO/AFP via Getty Images)
Apabullante victoria del Atalanta en San Siro que deja al Valencia muy tocado y prácticamente sin opciones de clasificación.
El fútbol de ataque propuesto por los chicos de Gasperini fue demasiado para el Valencia, que llegaba al partido con ocho bajas por lesión y notó en exceso las ausencias de los centrales Garay y Gabriel Paulista. El Atalanta exhibió su potencial arriba y endosó cuatro goles a una defensa endeble y desorganizada que mucho tendrá que trabajar si quiere revertir está situación en el partido de vuelta.
Ya en el minuto 8 el croata Pasalic desaprovechó una clarísima ocasión de gol que fue detenida por Jaume, gracias a una tremenda estirada en un mano a mano en el que toda la ventaja estaba del lado del atacante. El Valencia daba la impresión en todo momento de sentirse incómodo y forzaba cada acción hasta que en el minuto 16 llegó su castigo: el Papu Gómez sirvió un centro desde el pico izquierdo del área que remató el holandés Hateboer para poner el 1-0.
Parecía que el Valencia mejoraba su juego y prueba de ello es el balón que Ferrán Torres envió al palo justo antes de que Ilicic recogiera un balón en la frontal del área, controlara y fusilara la portería de Jaume Doménech con un trallazo que se coló al fondo de la red.
En la segunda parte el Valencia salió más enchufado consciente de la necesidad de marcar al menos un gol que les mantuviera con esperanzas de avanzar en la eliminatoria y Carlos Soler estuvo a punto de hacerlo en el primer lance de la segunda mitad. Pero una vez más, el Atalanta iba a castigar la debilidad defensiva de los valencianos y Freuler, tras controlar el balón al borde del área y ver como ningún jugador ché le tapaba el posible disparo, probó suerte con un chut preciso y certero contra el que nada pudo hacer Jaume.
Maxi pudo haber recortado distancias en el electrónico tras un servicio de Ferrán después de que el meta Gollini regalara el balón al extremo valencianista, pero el remate del uruguayo acabó siendo atrapado por el portero italiano, que enmendó su error. Todo esto ocurrió justo antes de que Hateboer cabalgara la banda para plantarse frente a Jaume y colocar el 4-0 en el marcador. Sufría y mucho el Valencia en San Siro.
El partido iba camino de la debacle absoluta cuando Cheryshev agarró un balón en el semicírculo del área y batió a Gollini de un preciso disparo raso junto al palo. Así dio término al final del partido, un partido que el Valencia se aferra al gol del ruso para tratar de remontar un resultado muy adverso, que deja al equipo muy tocado emocionalmente.
Los jugadores del Leipzig celebran el gol de Timo Werner contra el Tottenham (Photo by Julian Finney/Getty Images)
El Leipzig se adueña del Tottenham Stadium y se lleva a Alemania una victoria más que merecida.
El conjunto de Julian Nagelsmann se presentó en el estadio del Tottenham sin tapujos y en los primeros dos minutos del partido demostró de lo que es capaz de hacer este equipo. Ya habían disfrutado de tres ocasiones claras para adelantarse en el marcador, en las que una se marchó al poste y en las otras dos tuvo que intervenir Lloris.
Achicaba agua como podía el conjunto de José Mourinho, echando muy en falta la presencia de su superestrella Harry Kane y más aún si cabe la de Heung-Min Son, recientemente lesionado y que se perderá lo que resta de temporada. Aun así, sin una referencia pura en ataque, el Tottenham llegó a causar problemas en el área de los alemanes por medio de Dele Alli. Gulacsi apareció por primera vez para demostrar que el RB Leipzig no sólo tiene ataque… y el Tottenham no sólo iba a defender.
Tras 12 disparos a portería en la primera mitad, era una sorpresa que el RB Leipzig no se hubiera adelantado en el marcador. Lo hizo de la forma más dura posible para los de Mourinho: un penalti de Davies que Werner transformó.
Nagelsmann, que ha sido apodado Baby Mourinho en estos últimos años, ha montado un equipo muy polivalente capaz de dominar distintos registros y ante el Tottenham dio la sensación de ser una plantilla mejor preparada que los ingleses para superar esta ronda de octavos de final de la Champions League, aunque todo se resolverá en el Red Bull Arena en el partido de vuelta.
La mañana del 22 de junio de 2011 no fue una mañana cualquiera en la sección de baloncesto del Real Madrid. Y es que esa mañana, aunque en ese momento nadie podía llegar a vislumbrar la magnitud de lo acontecido, la historia reciente de uno de los mejores clubs de Europa dio un giro de 180 grados.
La temporada 2010/2011 comenzó con Ettore Messina en el banquillo blanco; sin embargo, la irregularidad del equipo y la poca sintonía con el club y afición propició que fuese cesado en marzo, a mitad de temporada y dejando al equipo en cuadro en el tramo más importante de la misma. Fue Emanuel Molin, hasta entonces segundo de Messina, quien tomó las riendas del equipo llegando a semifinales de la liga ACB y cayendo en el primer partido de la ‘Final Four’ de Turín. La situación del club era insostenible y la crisis institucional, que se agravaba por momentos, se había llevado por delante a 7 entrenadores en menos de 10 años. En este momento, y con un panorama que no invitaba para nada al optimismo, el Real Madrid ficha a Pablo Laso.
Fue un fichaje realmente polémico, ya que la afición, cansada de una sección histórica que iba a la deriva sin rumbo fijo, pedía a gritos un entrenador de renombre que revitalizara al equipo y a una sección abocada al desastre. Si la situación era crítica para el club, no lo era menos para Laso. Antes de llegar a la entidad madridista dirigió en ACB al Pamesa Valencia durante seis meses, un matrimonio que desde el primer momento tenía los ojos puestos en el divorcio, y al Lagun Aro GBC entre 2007 y 2011, que consiguió ascender de LEB oro. Entrenador joven e inexperto, e incluso de perfil bajo para algunos, se enfrentaba a la gran oportunidad para despegar en su carrera o al abismo que tantos entrenadores y tantas carreras ha desahuciado ya. Era un todo o nada. Gloria u olvido.
Con esta complicada tesitura dio comienzo la temporada 2011/2012, la primera de Pablo Laso en el banquillo madridista. Las expectativas de esta temporada no eran mayores que recuperar la dignidad de un club en sus horas más bajas, misiva que antes del comienzo de ésta parecía improbable para gran parte de la afición. Sin embargo, el cambio de mentalidad y de juego quedó patente a los pocos partidos estando al frente del equipo. La ilusión pronto empezó a calar entre los madridistas, fruto de los brotes verdes en el juego del equipo y en la consecución de buenos resultados. Con un panorama mucho más optimista que al comienzo de la campaña, llegó la Copa del Rey de 2012 celebrada en Barcelona. Tras eliminar al Fuenlabrada y al Banca Cívica Sevilla, el Real Madrid de Laso se plantó en la final de una competición que no ganaba desde hacía 19 años. El destino, caprichoso en muchas ocasiones, quiso que esa final, la primera de Laso, fuese ante el Barcelona en el Palau Sant Jordi. El Real Madrid ganó el partido con una exuberancia ofensiva casi insultante para todo un campeón como lo era el FC Barcelona Regal. Cierto es que la Copa es una competición a un único partido y de la que sacar conclusiones precipitadas es un verdadero riesgo, pero esa noche en la ciudad de Barcelona algo cambió, el gigante dormido comenzaba a despertar. Sin embargo, la alegría de la victoria en la Copa del Rey se vio truncada la noche del 1 de marzo en la que, pese a ganar al Montepaschi Siena, quedó eliminado de la Euroliga tras la victoria del Gescrap Bilbao Basket en Málaga ante el Unicaja.
Pablo Laso en un tiempo muerto (Fuente: Oscar del Pozo/Euroleague Basketball // Getty Images)
Pasaron las semanas y la eliminación en Euroliga hizo mella en un sector de la afición, que volvió a poner en duda la figura de Pablo Laso. Por suerte estas dudas no permearon al equipo, que acabo la temporada regular de la ACB en segunda posición, tras el todopoderoso Barça. Las buenas sensaciones se cristalizaron durante los Playoffs eliminando en cuartos de final al Banca Cívica Sevilla. En semifinales se enfrentaron al Caja Laboral Baskonia, que previamente había eliminado al Bilbao Basket. La eliminatoria fue feroz y acabó decidiéndose en un disputadísimo quinto partido que terminaría llevándose el conjunto madridista. El Real Madrid se plantó así en su primer final de la ACB desde 2005. El rival, otro de los caprichos del destino, fue el Barça de Xavi Pascual. Sin embargo, en esta ocasión la fortuna estuvo del lado de la lógica y el Barça acabó llevándose una eliminatoria en la que el Real Madrid dio la talla y acabó forzando el quinto partido. A pesar de perder la final y de las voces críticas de parte de la afición, el Real Madrid decidió mantener a Laso en su puesto y optar por una política continuista respecto al estilo de juego que proponía el técnico vitoriano. La impronta que empezó a forjar Laso va más allá de los resultados.
Se trata de un estilo de juego propio, una visión particular de ver el baloncesto a través de un juego rápido y vistoso del que el Real Madrid ha hecho su seña de identidad. El Real Madrid decidió tener paciencia con un técnico que llegó de tapadillo, sin complejos a la hora mostrar sus cartas. El resto, como se dice, es historia.
Así es como se le conoce ya a la joven promesa del salto con pértiga. Armand Duplantis ha conseguido en tan sólo una semana lo que nadie había conseguido hasta ahora en la historia del salto con pértiga.
Con tan solo 20 años de edad, el campeón mundial (2015) y europeo (2018) ha hecho historia al conseguir batir su propio récord en apenas siete días, récord que anteriormente le había quitado al francés Renaud Lavillenie que hasta entonces poseía ese gran récord mundial.
Armand Duplantis en pleno salto. (Fuente: Ian MacNicol – Getty Images)
Lavillenie consiguió saltar hasta los 6,16 metros, en un salto que le convirtió en leyenda de este deporte. Pero lo que hizo el sueco Duplantis en Torun (Polonia) está fuera de serie. ¡Saltó 6,17 metros! No contento con eso, el pasado domingo Armand Duplantis se disfrazó de Serguéi Burka para superarse a sí mismo.
En Glasgow (Inglaterra), sin ningún tipo de presión, Duplantis fijó su primer salto en 6,18 metros. ¡Lo había hecho de nuevo! Había conseguido batir su propio récord marcado en Torun, algo que recuerda a los grandes hitos que el ruso Bubka realizó en los años noventa.
Serguéi Bubka fue un atleta ucraniano de salto con pértiga que llegó a ser campeón mundial hasta en seis ocasiones. Campeón olímpico en 1988, consiguió mejorar su plusmarca mundial de 5,83 metros a 6,15m.
No sabemos hasta dónde llegará este gran atleta sueco de origen estadounidense, pero lo que sí está claro es que lo que ha hecho ya no deja indiferente a nadie. ¿Cuál será su siguiente récord? ¿Estamos ante el mejor plusmarquista de la historia del atletismo?
Lo que sí podemos asegurar es que tenemos a la vista un nuevo Serguéi Bubka.
La NBA había apostado por un nuevo formato que había sido bastante criticado por los aficionados. La verdad es que han conseguido revitalizar el partido de las estrellas. Esto, sumado al gran nivel de los concursos, ha propiciado que el fin de semana haya sido de los más emocionante a pesar de la típica “pachanga” en el Rising Star del viernes.
Los capitanes Lebron James (derecha) y Giannis Antetokounmpo (izquierda) en el partido que cerraba el All-Star 2020. (Fuente: Lampson Yip – Getty Images)
El All-Star 2020 de Chicago ha sido una grata sorpresa para el aficionado que de primeras criticaba el nuevo formato. El tiempo le ha dado la razón al comisionado de la NBA, ya que el partido entre el Team Lebron y el Team Giannis fue de lo más apasionante y por fin sirvió para enganchar al público.
El fin de semana empezó el viernes con un descafeinado Rising Star, que juntaba los jugadores de primer año y los de segundo. Estrellas como Luka Doncic, Trae Young y el mediático Zion Williamson jugaron un partido amigable, como habitualmente. Miles Bridges se alzó con el MVP del partido.
El sábado comenzó con el concurso de habilidades, el cual ganó el pívot de Miami Heat Bam Adebayo. El concurso de Triples fue emocionantísimo hasta el final. Buddy Hield consiguió el trofeo tras anotar 27 puntos en la ronda final, y superar de esta manera al escolta de Phoenix Suns, Devin Booker.
La madrugada del domingo concluyó con el plato fuerte: el concurso de mates. Probablemente será uno de los concursos que se recordarán dentro de muchos años, tras el debate que se generó acerca del ganador.
Tras una polémica primera ronda, Aaron Gordon y Derrick Jones Jr llegaron a la ronda final. En esta, no fue hasta el cuarto mate en donde se decidió la contienda a favor de Derrick Jones Jr. A pesar de ser un interesantísimo y disputado concurso de mates, la polémica ha salpicado duramente a los jueces, ya que la opinión pública piensa que hubo demasiado castigo para Aaron Gordon a la hora de las puntuaciones. De ahí las declaraciones posteriores del ala-pívot de Orlando Magic desilusionado por la decisión una vez más.
Allen Iverson saludando a Kawhi Leonard. (Fuente: Jesse D. Garrabrant – Getty Images)
El partido entre el Team Lebron y el Team Giannis se disputó el domingo en el United Center de Chicago. El plato fuerte del fin de semana no dejó a nadie insatisfecho. Fue un partido apasionante y divertido, donde se pudo ver cómo los mejores jugadores de la liga jugaban un partidofrenético que finalmente se llevó el Team Lebron, tras un último cuarto agónico. El jugador de Los Angeles Clippers Kawhi Leonard, fue el primer jugador en ganar el Premio MVP Kobe Bryant, premio renombrado por el comisionado de la NBA dado al mejor jugador del partido (MVP).
Estos tres días del All-Star han superado las expectativas con nota. Se espera que las ediciones posteriores tengan el mismo efecto en la comunidad NBA. Habrá que esperar a Indianapolis en 2021 para ver si la tónica de este fin de semana se repite.