Cuando un jovencísimo Leo Messi empezó a destacar en el Barcelona de Rijkaard lo hizo de la mano de un regate endiablado que unido a su agilidad y velocidad le permitieron despuntar como futura promesa del fútbol mundial. Sin embargo, en sus primeros años, nadie se esperaba tal brillantez en la faceta del lanzamiento de faltas como la que el argentino ha demostrado durante los últimos años, llegando a convertirse en uno de los mejores tiradores de libre directo de la historia.
Para encontrar el primer intento de falta directa de Messi hay que remontarse a la temporada 2006/2007 y su primer gol en este aspecto se produjo en la 2008/2009, ante el Atlético y aprovechando un despiste de Coupet mientras discutía con su defensa cómo colocar una barrera que el argentino ni siquiera pidió. Se considera aquella temporada como el inicio de la hegemonía futbolística de Messi, pero también supondría el inicio de una ristra de exhibiciones a balón parado. Podría considerarse la temporada 2011/2012 como en la que empezó a capitalizar las faltas en Can Barça y en la que sumó 55 golpeos, más que en todos sus años anteriores y la 2015/2016 en la que empezó a suponer una amenaza real.
Desde aquel partido contra el Atleti, hasta su ‘doblete’ a balón parado ante el Celta el año pasado, Leo ha anotado 52 goles (46 con el Barcelona y 6 con la selección), y lo ha hecho de todas las formas y colores posibles: picándola sutilmente, con un remate potente, por el palo largo, por el palo del portero, por debajo de la barrera… Y a lo largo de estos años los rivales han empleado técnicas cada vez más vanguardistas para intentar detenerle, como poner un hombre tumbado tras la barrera o a un defensa corriendo hacia la portería para cortar el disparo.

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La cifra de 52 goles alcanza mayor dimensión si se compara con los tantos marcados de falta por los equipos de las cinco grandes Ligas (España, Inglaterra, Alemania, Italia y Francia) en los últimos cuatro años con todos sus lanzadores. Aparte, su porcentaje de acierto es el mejor de un jugador en los últimos 25 años: 9,51%, y desde la temporada 2015/2016 la probabilidad de que un libre directo suyo se convierta en gol es del 12,6%.
Pero, ¿a qué se debe semejante acierto en esta faceta del juego? Pues bien, Messi ha estado acompañado a lo largo de su carrera de grandes mentores en este arte del libre directo y es que en sus inicios era habitual verle practicando sus golpeos al final de los entrenamientos junto a Ronaldinho, de quien se fijaba en su método para acabar convirtiéndose en un verdadero especialista a balón parado.
Pero sin duda, quién más contribuyo a mejorar la técnica de Messi fue el otro gran ’10’ argentino y espléndido lanzador de faltas, Diego Armando Maradona, quien durante su etapa como seleccionador de la albiceleste aconsejó a Leo acerca de cómo impactar el pie con el balón a la hora de afrontar un tiro de falta. Así lo cuenta Fernando Signorini, preparador físico de la selección durante la etapa del Pelusa, en su libro «Fútbol: Llamado a la rebelión. La deshumanización del deporte»:
«(…) Cuando dio la orden de terminar, Mascherano, Tévez y Messi le pidieron si podían quedarse haciendo tiros al arco, a lo que Maradona accedió. En un momento, Lionel puso la pelota mirando al arco, un poco sobre la izquierda y cuando le pegó, su remate se fue lejos, por arriba del ángulo de la mano derecha de Carrizo. Hizo un gesto de fastidio y, como enfiló para el vestuario, le salí al cruce: ‘Decime una cosa, ¿un jugador como vos se va a ir a duchar con esa porquería? Dejate de hinchar las bolas. Agarrá una pelota y volvé a intentar’. Termino de pronunciar eso y veo que viene Diego, que había escuchado todo, como siempre. Lo tomó del hombro y le dijo: ‘Leíto, Leíto, vení, papá. Vamos a hacerlo de vuelta’. Era como un profesor con un alumno. Y siguió: ‘Poné la pelota acá y escuchame bien: no le saques tan rápido el pie a la pelota, porque si no ella no sabe lo que vos querés’. Entonces, la acarició con la zurda y la clavó en el ángulo, inflando la red ante la mirada de admiración de Messi«.

Indudablemente, con el paso de las temporadas, Messi ha alcanzado el prestigioso club de los mejores lanzadores, donde se codea con auténticos expertos en la materia como Koeman (60 goles) y Beckham (65), o sus antiguos maestros, Maradona (62) y Ronaldinho (66), habiendo dejado atrás a genios como Pirlo (43) o Mihajlovic (50). Más alejadas quedan las marcas de Juninho Pernambucano (76) y Zico (101), verdaderas eminencias en cuanto al libre directo se refiere y cuyos números se asemejan inalcanzables para cualquiera.
