El 6 de julio de 2019 saltó la bomba en el baloncesto europeo, Nikola Mirotic dejaba la NBA tras 6 temporadas para regresar a Europa. Sin embargo, no fue solo el hecho de su retorno al viejo continente lo que le situó en el ojo del huracán mediático, si no el hacerlo de la mano del FC Barcelona, máximo rival del Real Madrid, conjunto del que es canterano y en el que estuvo en el primer equipo desde 2010 hasta 2014. Este fichaje levantó ampollas en el seno de la afición madridista, y muchos fueron los que le tildaron de traidor. Para el Barcelona se trataba de la mejor forma de coronar un verano muy agitado en el que también incorporaron a jugadores con un gran cartel en el baloncesto europeo como Brandon Davies, Malcolm Delaney y Cory Higgins; y a otro ex NBA como Álex Abrines. Nikola era la joya de la corona, el pilar sobre el que asentar los cimientos de un proyecto muy ambicioso que tenía (y tiene) como objetivo cercenar la despótica hegemonía del Real Madrid a nivel nacional y volver a ser un equipo temible en Europa.
Pronto quedó patente que estábamos ante un talento superior, un jugador dominante que había dado un salto evolutivo muy grande en su juego desde que se marchó a la NBA. La mejoría del conjunto blaugrana era evidente, tanto en juego como en resultados. Gran culpa de esta evolución la tiene Nikola Mirotic, erigido como piedra angular en el juego culé y jugador de referencia cuando los balones parece que queman. Tanto Mirotic como el Barcelona cotizan al alza, el montenegrino está cuajando una temporada fantástica a nivel numérico y, más importante aún, en liderazgo sobre la cancha. Sus números en Liga Endesa están al alcance de muy pocos, promedia 20 puntos por partido con un 65% de acierto en los tiros y 24,6 de valoración, apartado estadístico en el que es el mejor de la competición. Además, cuando él está en cancha su equipo es 8,8 puntos superior al rival, que supone la tercera mejor marca de la competición.
Su dominio no se acota tan solo al ámbito nacional, sino que se extiende a la máxima competición europea, en la que también está realizando una excepcional temporada. Sus promedios son de más de 19 puntos con un 61% de acierto en los tiros y casi 7 rebotes por partido para un total de 22,5 de valoración, apartado en el que se sitúa en la élite del baloncesto europeo tan solo por detrás de Shane Larkin. Otro dato que cristaliza la gran campaña de Mirotic es el de puntos por partido en los encuentros en los que la diferencia entre ambos equipos no es mayor a 5 puntos (conocido popularmente como clutch) y en el que Nikola lidera la Euroliga con 23,63 puntos por partido.

No obstante, estas estadísticas podrían catalogarse de estériles si el equipo no respondiera a las exigencias de las competiciones, pero no es el caso. Actualmente el Barcelona se sitúa en los más alto de la clasificación en Liga Endesa con un récord de 19-4 aún con 11 jornadas por disputarse. De acabar así la temporada regular, el Barça acabaría por primera desde la temporada 2015/2016 en lo más alto de la clasificación. Estas buenas sensaciones en la liga doméstica no difieren de las cosechadas en Euroliga, en la que los culés ocupan la tercera plaza con un récord de 22-6 a falta de 2 jornadas, empatando con el segundo clasificado, el Real Madrid. Los datos de Euroliga son realmente esperanzadores, ya que desde que la competición cambió de formato al de una temporada regular unificada el mejor resultado del Barcelona había sido el cosechado la temporada pasada con un récord de 18-12. No ha sido tan solo una mejora resultadista ya que el Barça anota más, lanza con más acierto, asiste más y la valoración colectiva media del equipo también ha aumentado considerablemente. Nikola Mirotic, acompañado de los Claver, Abrines, Delaney y Tomic de turno, ha supuesto un salvavidas para un equipo que parecía condenado a una indefinición perenne y lo ha devuelto al lugar que por historia le corresponde en la élite del baloncesto europeo.
