La condición de excepcionalidad que se ha teñido sobre estos días no exime al deporte ni, por tanto, al baloncesto. Lo inédito de esta situación supone una incertidumbre en el desarrollo de las competiciones deportivas que ya estaban en proceso debido a que no tenemos ningún antecedente reciente similar que marque una hoja de ruta definida. Las organizaciones deben improvisar sobre la marcha y así lo ha hecho la ACB, que el 11 de marzo había aplazado las dos próximas jornadas. Sin embargo, la situación ha vuelto a dar un giro para el desarrollo de la competición y es que los 18 clubes de la ACB se han reunido hoy por videoconferencia y en Asamblea Extraordinaria y han decidido de forma unánime que la liga quede detenida al menos hasta el 24 de abril.
Antonio Martín, presidente de la ACB, señalo que «la voluntad de todos los clubes sigue siendo reanudar la competición y finalizar la Liga Endesa 2019-20 en la medida y los tiempos que la situación lo permita». No queda establecida así la forma en que la liga Endesa volverá, si jugando lo que queda de fase regular o jugar directamente los playoffs tal cual está ahora mismo la clasificación. De no poderse reanudar la competición ésta podría quedar desierta, sin ascensos ni descensos y sin playoffs por un título que quedaría sin ganador. Otra opción que se baraja en caso de que no se pueda reanudar la liga es dejar la clasificación tal cual está y que el equipo que encabeza la tabla sea el campeón, de ser así lo sería el Barcelona, y el descenso estaría asignado para Movistar Estudiante y Montakit Fuenlabrada.
